América Latina lleva cuatro años creciendo al 2,3%, y la CEPAL ya le puso nombre: trampa
No es una mala racha ni un efecto de la pandemia. Cuatro años seguidos en la misma cifra describen algo estructural, y el organismo de la ONU dejó de llamarlo desaceleración.

La CEPAL proyecta que América Latina y el Caribe crecerá 2,3% en 2026. Tomado suelto, el número no dice gran cosa. Puesto en serie, dice bastante: con este año se completan cuatro ejercicios seguidos con tasas cercanas al 2,3%.
Y ahí está el cambio de lenguaje que importa. El organismo de Naciones Unidas dejó de hablar de desaceleración y empezó a hablar de una "trampa de baja capacidad para crecer". No es un bache: es el nivel al que la región parece haberse instalado.
La diferencia entre un bache y una trampa
Un bache es cíclico: llega una crisis, la economía cae, se recupera. Una trampa es estructural: no importa mucho qué pase alrededor, el resultado converge siempre al mismo número modesto.
Cuatro años consecutivos en 2,3%, atravesando contextos internacionales muy distintos, apuntan a lo segundo. Y eso cambia el tipo de solución: los baches se esperan, las trampas se desarman.
Qué la sostiene
Los factores que señalan los organismos:
- Menor crecimiento del comercio mundial, que golpea a economías muy dependientes de exportar materias primas y manufacturas.
- Condiciones financieras restrictivas. Con las tasas donde están —desde el 12% de Colombia hasta el 6,50% de México— invertir y endeudarse para crecer sale caro.
- Aumento de costos y demanda interna moderada.
- Tensiones geopolíticas que añaden incertidumbre a cualquier plan a varios años.
El Banco Mundial es aún menos optimista: prevé un 2,1% para la región este año, por debajo del 2,4% de 2025.
Quién crece y quién no
El promedio regional esconde realidades muy distintas. Los que más avanzarían, según las proyecciones:
| País | Crecimiento previsto |
|---|---|
| Venezuela | 6,5% |
| Paraguay | 5,5% |
| Argentina | 4,3% |
| Costa Rica | 4,0% |
| México | ~1,3% |
Dos advertencias para leer esta tabla con honestidad. La primera: crecer mucho desde una base hundida no es lo mismo que prosperar. Una economía que se desplomó puede rebotar con cifras espectaculares sin que la gente viva mejor que hace una década.
La segunda: México, la segunda economía de la región, crece muy por debajo del promedio, y eso arrastra el conjunto. Sobre las causas de su bajo dinamismo ya escribimos al hablar de las remesas y los aranceles.
Por qué 2,3% es poco
Podría parecer un número decente. No lo es, por dos razones concretas:
- La población crece. Si la economía avanza 2,3% y la población 1%, la mejora real por persona es de apenas 1,3%. A ese ritmo, duplicar el ingreso por habitante toma más de medio siglo.
- No alcanza para absorber empleo formal. Se necesita crecimiento suficiente para dar trabajo a quienes entran al mercado laboral cada año. Cuando no lo hay, la diferencia se cubre con informalidad.
Qué significa para ti
Un país que crece poco es un país donde los sueldos suben despacio, el empleo formal escasea y los gobiernos tienen menos margen fiscal. En lo cotidiano: mercados laborales más apretados y menos oportunidades de mejorar el ingreso cambiando de trabajo.
También explica algo que se nota en la región: por qué tanta gente busca proteger su dinero fuera de la moneda local o depende de ingresos del exterior.
Lo que todavía no sabemos
No sabemos si la región puede salir de esa cifra sin cambios estructurales —productividad, inversión, integración comercial— que llevan años y decisiones políticas difíciles. Tampoco qué pasará si el comercio mundial se contrae más.
Lo que sí sabemos es que cuatro años seguidos en el mismo número dejaron de ser una coincidencia. Y que el propio organismo que lleva las cuentas de la región ya lo llama trampa.
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